Imágenes llevadas al límite de su información mediante código. Lo que emerge no es distorsión — es otra forma de ver lo real.
Idea que nace de la exploración hacia nuevas perspectivas con la ayuda de herramientas digitales para transformar las formas en que puedo observar mi entorno.
Esta colección surge en respuesta al uso de filtros digitales en las fotos que se comparten día a día. Me generó curiosidad ver qué pasaba si exageraba la información contenida en los píxeles. Con cada intervención descubrí que podía ver algo completamente distinto, como si fuera una realidad alterna.
Al no conocer lo que contemplo, puedo decir: esto también es un cielo, eso también es un bosque. Las imágenes tienen sentido porque tienen un origen; de lo contrario serían solo manchas y aberraciones cromáticas.
Explorar las imágenes desde la libertad de la imaginación también resulta muy interesante, porque la mente puede construir formas que no existen. Me encanta descubrir lo que la gente encuentra en estas nuevas imágenes.